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El agua estaba en calma y yo no podía dejar de mirar hacia la otra orilla. Aquel invierno había sido duro y las ganas de cruzar habían ido dejándome cada vez mas desesperado. Sin embargo aquel día los alisios dejaron de soplar y un viento del sur nos trajo el cálido perfume del sol, la esencia del cambio revoloteaba el aire. Fue entonces cuando dejé de mirar atrás, y me eché con fuerza hacia adelante.

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Detalles

 Las cerillas tienen nombres de frutas.

Desde Poshina a Phimbalia hay tres kilómetros pero en época del monzón recorren 70.

Los búfalos comen las hojas secas del algodón.

He contado los pasajeros de un jeep al azar: 32 personas.

Los adivasis son enterrados en sus campos.

Por segunda vez hemos visto una pareja de mangostas. Los animales tienen su rutina y todos los días vemos en los mismos lugares a un par de martín pescador, uno de ellos se posa en un árbol seco frente a la casa de adobe de una familia adivasi a la que nos hemos acercado a saludar. Nos han enseñado orgullosos sus vacas. El hombre le pega palizas a su mujer. En el pueblo de Bedi se concentra la comunidad Garasia, una especie de “clase alta” de adivasis, si es que eso tiene sentido. Algunos se consideran más puros y evitan alimentos cocinados por otras comunidades de adivasis. Tampoco suelen enviar a las niñas a estudiar. Visten unos chalecos muy coloridos con espejos y flores bordadas; y adornan sus cuerpos con tatuajes y pulseras de plata. En Bedi hay alcaldesa pero P. comenta que las decisiones importantes las toma el marido. Los caminos están repletos de pequeñas bolas de algodón, quizá lo único blanco puro que hay en este superpoblado, sucio y sin embargo adictivo país.

*(Cuadernos de viaje India)

 

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¿Mucho concreto? Hace poco he ido a Buenos Aires con muchas expectativas, las cuales fueron satisfactoriamente llenadas. Me habían dicho que eran muchos edificios, una ciudad muy ciudad, horizonte perdido entre edificios, avenidas y, de nuevo, mucho concreto.

Sin embargo, es una ciudad muy linda, con gente amable, lugares y parques hermosos. Posee una gran propuesta artística y musical; una muy buena opción para visitar en el Sur de América del Sur.

Les dejo estas dos fotografías que tomé estando por allá, no son una visión turística de la ciudad, más bien son el producto de las fotografías que vagan dando vueltas por mi mente.

 

 

 

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La playa de sotavento de Jandía es un conjunto paradisiaco de playas que, con la marea baja, constituyen un único arenal de casi 20 Km de longitud. En el sur de Fuerteventura, este lugar forma parte de los múltiples espacios naturales de la isla. No hacen falta muchas palabras para entender las razones por las que este sitio ha sido proclamado Reserva de la Biosfera por la Unesco. Desafortunadamente este paraíso se encuentra amenazado, y aunque ya poco se pueda hacer para parar las prospecciones petrolíferas necesito, yo tambien, levantar mi voz.

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LIBRETA DE SUEÑOS. 16-8-2014

Es el primer día de universidad. Yo estaba encargado de quedarme con el abuelo así que lo he traído a la clase y nos sentamos en primera fila. La clase está siento muy aburrida y el abuelo se levanta y empieza a dibujar un autorretrato en la pizarra. En silencio y sin dudar traza rápido un rostro arrugado y con grandes orejas. Cuando termina se queda mirando su dibujo. Suelta una carcajada y grita ¡LO QUÉ HACE LA ETERNIDAD!

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