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Chevy Crespo

“Últimamente Chevy solo habla de La Cueva, un escondrijo situado en una quebrada oculta en la Cordillera negra peruana. Tiene varios proyectos para equipar, entre ellos una vía llamada “Sanación” (8b+). Allí llegamos desde Huaraz para continuar con su trabajo y disfrutar de unos diez días de montaña y escalada. Dormimos en el refugio de Andrés, un argentino amante de la montaña y del San Pedro, que nos hospeda con gran amabilidad.

Bajamos y subimos cargados de material hasta la cueva, que es bastante húmeda y fría. Algunos días regresamos de noche y casi sin comer, pero la paliza queda recompensada viendo escalar a Chevy, que es una especie de lagartija bailando sobre la roca”.

Hatun Machay, Perú 2014.

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Razones para subir montañas

Algunos sabios buscan allá, en las montañas, relajarse y gozar con la contemplación de una obra maestra. Otros, más valientes, experimentar la bravura descomunal de la Madre Tierra un día de tormenta, y tragar polvo, nieve y viento en medio de una cresta. Y mirar el reflejo de su cara en una piedra iluminada por la luz violeta de los relámpagos, poniendo ojos de perro asustado. Y sentir la violencia rebelde y libre de un rayo que parte un árbol cercano, y oler a quemado para recordar que estamos vivos y que, hay lugares en los que solo el miedo azuza nuestras piernas derrotadas por la hostilidad de terreno que vende cara su conquista; que aprieta cuando más nos ve sufrir, y se burla, y se ríe escupiendo carcajadas que  castigan como latigazos.

Yo, sin embargo, me hice montañero para poder tener el bigote congelado en medio del Ecuador. Pues hace tiempo me entregué sin remedio a la placentera felicidad del idiota.

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glaciar cayambe

Cayambe

2 de la mañana, 4.700 m. y poco oxígeno. Comenzamos a subir por el glaciar del Cayambe (Ecuador). Habrá que hacerlo despacio, sorteando las innumerables grietas que se reparten por la ladera y que la niebla esconde caprichosamente. A las 6 de la mañana, y a 5.400 m. decidimos darnos la vuelta. Con el calentamiento del día las grietas se vuelven aún más peligrosas. El glaciar engulle a todo elemento extraño que lo desafíe.  Como si fuera monstruo hambriento que esperara su ración.

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