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_SAT6761

La buena vida…

Atardece en la arista del Nadelhorn (Alpes suizos). La noche caerá pronto pero será tan larga como… tan larga como una noche sin dormir en la arista del Nadelhorn. La ventisca maltrata bruscamente nuestra tienda, que se dobla como si fuera de papel, y la llena de nieve por dentro. Es una de esas pocas veces en las que  prefiero el viento a la calma, pues mientras uno va a parar la otra anuncia desconcertantemente que el golpe está por llegar. Siete horas después el viento amaina. Ya podemos recoger y ponernos a andar. Solo quedan otras siete horas de jornada.

Y al regreso, sin cima, mis amigos contestan sujetando una cerveza en pantalón corto “¡pero qué bieeen vives…!”.

Y tienen razón.

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